viernes, 8 de abril de 2011

Observador

Lo primero de todo agradeceros que ya llevamos más de 1000 visitas. Si, ya se que hace tiempo, pero bueno.

Y lo segundo la entrada para que os vayáis con ¿buen? sabor de boca al fin de semana.

Esta entrada viene como complemento a la anterior. Y es para demostrar que si son observadoras y que se preocupan porque funcione todo correctamente.

Luna: Oye, que mi ordenador no funciona bien
Yo: ¿Qué le pasa?
L: No se si sera por el calor o porque pero no funciona.
Y: ¿Pues? ¿que es lo que no funciona?
L: El ventilador, suena muy fuerte y parece que va a echar a volar. Nunca lo había oído tanto.
Y: Vale, pues cuando eche a volar y antes de que salga por la ventana me avisas para cazarlo.


Sin más. Buen fin de semana.

martes, 5 de abril de 2011

El poder de la observación

Esta claro que una persona observadora te puede dar detalles de cosas en las que tu ni siquiera has reparado. Por ejemplo si ha habido un fallo en la ejecución de un programa, una persona observadora seguro que te dice algún detalle que te sirva para acceder a la explicación y arreglo del fallo.
Yo tengo la suerte de trabajar con muuuuuchas personas que son muy observadoras. Son tan observadoras que no hace falta que me enseñen el error que aparece en pantalla, se podría decir que tienen memoria fotográfica. Para aquellos que crean que eso solo existe en las películas os paso a describir un hecho real.

Llamada por teléfono de Flor:

Flor: Oye, que me ha dado un mensaje de error en la ejecución del servidor.
Yo: ¿Servidor? Espera, que ahora mismo voy.
Flor: No, no. Si ha sido antes, como era muy sencillo lo he memorizado y no te he avisado.
Yo: Y.... ¿Ha sido del correo¿ ¿Del ERP? ¿De las aplicaciones?
F: Pues no me he fijado si era el Outlook o que.
Y: ¿Entonces?
F: BUFFFF! No se, como yo voy a trabajar igual!

Recalcaría como termina la conversación: como yo voy a trabajar igual. Esto es para que os hagáis una idea del pensamiento colectivo: Mientras yo pueda trabajar me da lo mismo que no funcione el servidor para el resto de la empresa, mientras yo tenga mi sitio por mi como si se derrumban las paredes. Yo, siempre yo.

Eso si, que la conversación no os lleve a engaño, os aseguro que observadoras son muy observadoras, os pueden describir con todo detalle la ropa, peinado, ... que ha traído el de enfrente sin verle.